La
recepción con honores otorgada al
presidente chino Xi Jinping desató cuestionamientos
dentro del propio Partido Republicano a pocos días de las elecciones. Varios legisladores
manifestaron su
descontento por los
agasajos de la
Casa Blanca, recordando el
apoyo de
Pekín a Rusia en el conflicto con Ucrania y sus c
ompras de petróleo a Irán, factores que generan incomodidad en la base electoral conservadora.